Actividad física: pilar en prevención y tratamiento de la hipertensión

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en conjunto con la Sociedad Internacional de Hipertensión Arterial, instituyó en 1989 la actividad física como una de las medidas no farmacológicas para reducir y controlar la presión arterial, basados en la mayoría de los estudios realizados hasta hoy.

Los beneficios de mantener un estado de vida activo:

  1. Mantener el peso corporal y prevenir la obesidad
  2. Disminución de los valores de presión sistólica y diastólica que, aunque sean de pequeñas cifras ya puede traducirse en rebaja significativa de la incidencia de accidentes cerebrovasculares e infarto de miocardio.
  3. Fortalece la función cardiaca, reduciendo el número de latidos por minuto, mejora su contracción y desarrolla nuevas arterias.
  4. Controla la tensión arterial, los niveles de colesterol y de glucosa.
  5. Evita la ansiedad, la depresión y el estrés.
  6. Mejora la forma física y calidad de vida.

¿Cuál es el ejercicio ideal?

En cuanto a los tipos de ejercicio son efectivos los programas que incluyen actividades como caminar, bailar, correr, nadar, andar en bicicleta, así como ejercicios de fortalecimiento muscular localizado y variado, con el peso del mismo cuerpo y elementos sencillos y de bajo peso.

La duración recomendada de 30 minutos al día, iniciando con breves sesiones y aumentando progresivamente, una frecuencia de tres a cinco días por semana.

Precauciones a tener en cuenta:

-Antes de iniciar cualquier programa de ejercicio físico, es prioritario consultar con tu médico, quien según tus cifras de tensión arterial recomendara además las medidas adicionales como restricción de sal o medicaciones pertinentes.

-Los valores de presión arterial deben estar en niveles normales o normalizados ajustando los fármacos correspondientes.

-En caso de realizar ejercicios con pesas, evitar los puramente isométricos, como empujar contra un objeto fijo, ya que estos pueden elevar la presión arterial hasta niveles peligrosos.

-Realizar mediciones de la presión arterial post ejercicio para evitar eventos de hipotensión arterial posteriores que pueden ocasionar mareos y caídas.